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martes, 8 de marzo de 2011

La primavera

A mediados de Noviembre, como cada año, se desató el Norte. En unas horas el Parque quedó desnudo y despoblado a excepción de los gorriones y las urracas que soportaban impávidos los rigores invernales. Los árboles, sacudidos por el viento, semejaban una zarabanda de esqueletos sobre una brillante alfombra de hojas amarillas. Dos días después el viento amainó. Empezaron alzarse del río las nieblas del otoño y la ciudad se sumió en un estatismo agarrotado, precursor de las rígidas escarchas de diciembre. Mas antes que los hielos, llegó este año la nieve. Se presentó embozada de unas metálicas nubes grises que en un santiamén cubrieron la ciudad y la bombardearon lenta, persistentemente, con sus copos ingrávidos, resvistiendo de blanco las calles y tejados. Y, contra toda previsión, el temporal se prolongó cinco días con cinco noches. La vida en la pequeña ciudad se resumió en sí misma, como el caracol en su concha, aguardando mejor circunstancia para renacer.


Miguel Delibes, La hoja roja



Transformar el texto de Miguel Delibes en una descripción donde reflejéis la llegada de la primavera a nuestra ciudad siguiendo la estructura del texto o a vuestro libre albedrío:


A mediados de Marzo....... En unas horas el Parque..... Los árboles.... Dos días después... Mas antes de.... Y contra toda previsión.... La vida en la ciudad....



La primavera ha llegado otra vez a mi vida. Poco a poco me despojaré de la camisa de fuerza que he tenido todo el invierno y mi alma quedará otra vez libre. La suave brisa acaricia mi rostro, mientras inhalo ese olor primaveral que me encanta. Pasear al aire libre ocupa todo el tiempo libre que tengo. Me encanta ver las preciosas flores silvestres que han florecido, contemplar el cielo azul y a los pájaros dibujando en él como si se tratase de un gran lienzo. Siento perfectamente como los rayos de sol me llenan de energía, de fuerza, de buen humor y buenos pensamientos. Ver los árboles en flor, colmando de bellos colores el paisaje, me llena de satisfacción y alegría. Lo mejor de todo es que todos los años la espero con la misma ilusión y disfruto de ella como si fuera la primera vez. Me abandonará, pero volverá y la estaré esperando en mi ventana.


Carmen




A mediados de Marzo siempre me pasa igual. Ya estoy harta de frío, lluvia, de esos temporales de levante que hacen que mi cabeza esté a punto de estallar. El invierno me pone de mal humor, detesto llevar puesta demasiada ropa, tener que coger el abrigo, las botas y el paraguas cuando llueve. Levantarme y ver el día nublado o con lluvia hace que la "depre" se apodere de mí. Quiero que llegue la primavera, esa primavera que nos va trayendo poco apoco el buen tiempo. Me gusta levantarme y ver por mi ventana el sol, ese sol suave que tímidamente nos va tostando la piel. Los árboles dejan de ser esqueletos de madera para ir llenándose de hojas y en algunos casos de frutos o de flores. Cuándo llega la primavera la vida en la ciudad cambia. Lo escaparates de las tiendas van mudándose de color, pasando de los tonos tristes y apagados del invierno a colores claros, suaves, a veces chillones que nos trae la moda en esta época del año. Estamos deseando que el calor apriete un poco para pasear por la playa, ponernos ya algún modelito primaveral y sentarnos en la terraza de alguna cafetería para disfrutar del buen tiempo.



El 21 de Marzo será la fecha clave para que el buen tiempo vaya entrando en la ciudad, que todos podamos ir disfrutando de esos días primaverales en los que no tenemos ni frío ni calor si no que tenemos una temperatura ideal para deleitarse de esas tardes cada vez más largas en las que cada vez al sol le cuesta más desaparecer y dar paso a la luna.


Mª Ángeles

A mediados de Marzo, como cada año, llega la estación más deseada "LA PRIMAVERA". Poco a poco en los parques se volverán a oír las risas de los niños y el cantar de los pájaros. Los árboles que parecían esqueletos, se irán cubriendo de hermosas hojas y  flores. Las ciudades olerán a azahar, ese olor tan peculiar que se añora durante el largo invierno. Esas tardes tan frías y aburridas, pasan a ser muy agradables ya que el sol se resiste a marcharse. Las ciudades van renaciendo como una bonita flor. Esta preciosa primavera, es la estación del AMOR.
Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera.


Mari


A medidas de Marzo y todavia no estamos preguntando "cuando llegara la primavera". Soy tan friolera que hasta que llegue el cuarenta de mayo no me habré quitado la camiseta interior.
Los árboles parecen que no quieren ir floreciendo pero con tanto cambio meteorológico parece que no hay manera.
Me encanta el olor a jazmin, ver las flores, el campo, los árboles cargados de frutos que cuando menos no lo esperemos,  estaremos diciendo la primavera ha venido y nadie sabe como ha sido.



Antonia



La primavera es una de las cuatro estaciones de las zonas templadas. la transición entre el invierno y el verano.
la primavera es la época del año donde hay mucha alergia entre el 20 y el21 de marzo.
A mi familia nos gusta mucho el campo. En estas fechas nos vamos en el campo de Castellar y pasamos el día .
Es muy familiar, todos con su barbacoa, jugando los niños, tomando los rayos del sol, el aire viene fresquito y es muy relajado.

Souad

lunes, 21 de febrero de 2011

Tatuaje

C

Él vino en un barco, de nombre extranjero
lo encontré el puerto un anochecer,
cuando el blanco faro sobre los veleros
su beso de plata dejaba caer.

Era hermoso y rubio como la cerveza,
el pecho tatuado con un corazón,
en su voz amarga, había la tristeza
doliente y cansada del acordeón.

Y ante dos copas de aguardiente
sobre el manchado mostrador,
él fue contándome entre dientes
la vieja historia de su amor.

Mira mi brazo tatuado
con este nombre de mujer,
es el recuerdo de un pasado
que nunca más ha de volver.

Ella me quiso y me ha olvidado,
en cambio, yo, no la olvidé
y para siempre voy marcado
con este nombre de mujer.

Él se fue una tarde, con rumbo ignorado,
en el mismo barco que la conoció
pero entre sus labios, se dejó olvidado,
el beso de amante, que la enveneno.

Errante lo busca por todos los puertos,
a los marineros pregunta por él,
y nadie le dice, si esta vivo o muerto
y sigue en su duda buscándolo fiel.

Y va sangrando lentamente
de mostrador en mostrador,
ante una copa de aguardiente
donde se ahoga su dolor.

Mira su nombre tatuado
en la caricia de mi piel,
a fuego lento lo he marcado
y para siempre iré con él.

Quizá ya tú, me has olvidado
en cambio, yo, no té olvidé,
y hasta que no te haya encontrado
sin descansar te buscaré.

¿Qué tal si contáis la historia del marinero alto y rubio como la cerveza?


Era alto, rubio, de pómulos marcados y finos labios. Sus facciones estaban endurecidas por el paso del tiempo. De anchos hombros, Igor era un digno descendiente de guerreros vikingos, y como sus antepasados su vida estaba en el mar.
Era el mes de Mayo, y su barco tenía que atracar en ese puerto que traía recuerdos a su mente, recuerdos que hacían que esas facciones duras, se volviesen de dolor y tristeza.
Allí de pie en la proa del barco y agarrado a la barandilla, su mente voló en el tiempo, siete años atrás.

-       ¡Eh, Igor!¿vienes a tomar una cerveza?- le decía Olaf, un viejo noruego-  te presentaré a alguna chica. Aquí conozco a varias.

Igor dijo que no, se dedicaría a conocer el pueblo, y dicho esto dijo adiós con la mano y desembarcó.
El pueblo le gustaba. Las chicas eran muy guapas y como sentía hambre decidió entrar en un bar pequeñito que olía a pescado frito y a pan recién horneado.

Cruzó la puerta y quedó con la boca abierta.  Esa mujer no era como la demás, morena, ojos negros y grandes, pelo largo, tez morena y labios carnosos. Quedó prendado y enamorado.
Ella lo miró y le sonrió, se acercó al marinero y se presentó:
-       ¡Hola, me llamo Sara!

En unos minutos diríase que la muchacha también estaba enamorada. Bebieron y hablaron y él contó algunas anécdotas de su trabajo en el barco, como aquella en la que cuando estaba descansando y dormido, alguien le ató un pié a la cama, y cuando despertó se dio de bruces contra el suelo. Ella le dijo que callase poniéndole la mano en su boca, él besó la mano y le pidió que bailase con él. Y allí, bailando muy agarrados, se besaron y se juraron amor.
Se vieron los días siguientes y durante dos días no salieron de la habitación del único hotel que había en el pueblo.
Pero llegó el día de la partida, y no tuvo valor para decir adiós, solo dejó una flor en la almohada y una nota que decía " Te amo, volveré".
La sirena del barco le sacó de sus pensamientos, miró hacia el pueblo y dijo en voz baja: he tardado siete años, pero aquí estoy amor, he vuelto.

José Antonio

Esta es la historia del marinero Juan, toda su vida estaba dedicada al mar.
Era muy peculiar pues su cuerpo estaba lleno de tatuajes y su pelo era rubio como la cerveza,
cuerpo de atleta y muy musculoso.
Juan siempre estaba embarcado y tenía como buen marinero una novia en cada puerto.
A todas sus novias siempre les prometía lo mismo que si pronto volvería, que se casaría con ellas,  etc.
Pero una de ellas que no creyó sus promesas, así que tramó un plan. Carmen puso en marcha  su plan así que se puso manos a la obra. Cuando Juan vino de unos de sus viajes, Carmen se infiltró en el barco de polizonte. Estuvieron varios días a la deriva, hasta que por fin llegaron a tierra firme.
Disfrazada de marinero fue persiguiendo a Juan y efectivamente cuando llegó a puerto, le estaba esperando otra novia. Carmen se puso en contacto con su otra novia y tramaron un plan.
Juan siguió embarcado y por supuesto Carmen también, y como no en el siguiente puerto,
otra novia y otra novia, así en todos los puertos.
Cuando por fin le dieron permiso no se esperaba la gran emboscada que le tenían preparada
todas sus novias. Os podéis imaginar que al final Juan se quedó sin ninguna novia y todavía sigue embarcado y no piensa llegar nunca a puerto.

Antonia


Francesco era un submarinista italiano de treinta y pocos años y 1.80  de altura, pelo negro, musculado por las pesas del gimnasio y por su actividad bajo el agua. Además tenía unos preciosos ojos verdes que resaltaban aún más en su tez morena. Sara era una mujer empresaria de cuarenta y tantos años muy atractiva. tenía el pelo muy negro a la vez que la piel blanca y los ojos claros y un cuerpazo, ayudado por el  maravilloso bisturí. Ambos cruzaron sus caminos en un pueblo costero de Andalucía (qué más da cuál) en el verano del 2010 donde los dos veraneaban y desde el primer momento saltaron chispas con solo cruzar sus miradas.
Francesco era un hombre muy fácil de mirar y admirar: ese cuerpo musculado y tatuado con símbolos orientales y Sara esa mujer tan espectacular… Estaban destinados a unir sus cuerpos en esas vacaciones y así fue. Durante días vivieron su pasión sin pensar en el futuro hasta que Francesco llegó con un tatuaje nuevo en su brazo derecho:  un gran corazón con Sara dentro, vamos como Melani con Antonio. Sara no entendió nada, no era lo que ella  había pensado y desde luego no lo que ella quería. Ella solo quería una aventura sin ningún tipo de compromiso pero Francesco no pudo con sus sentimientos y se había enamorado
como un niño. Cuando al día siguiente Francesco fue a buscar a Sara, ella ya no estaba y solo había dejado una nota que decía "Las mujeres ya no somos lo que éramos" espero que se te pase pronto  ADIOS...

Paqui


Ella trabajaba desde hacía unos meses en un bar de un puerto de una ciudad española. Para ella era normal el trato habitual con toda clase de hombres, generalmente marineros, que eran la clientela habitual del bar.
Un día llegó al mostrador del bar el hombre más guapo que jamás había visto. Era rubio, alto, fuerte, con una voz maravillosa. A ella le tembló la mano al servirle la cerveza, no pudo disimular que fue un flechazo. El, que no era tonto, se dio cuenta. Al rato, él le estaba contando una historia (falsa) de un desengaño amoroso que aún no había superado. Ella embelesada, ya soñaba con ser ella la que curara su corazón roto. Vivieron una historia corta pero intensa. Ella le entregó su amor incondicionalmente, pero pasado unos días él tuvo que partir. Le prometió que jamás la olvidaría y que regresaría a por ella.
Pasaron semanas, meses, y jamás le volvió a ver. Ella preguntaba por "el holandés", ese era su apodo, a todos los marineros que pasaban por allí. Nadie le daba noticias de su amado. Hasta que un día entró un marinero que le habló de él. Sin saber el daño que le estaba haciendo, le contó que era un don Juan, que se aprovechaba de su físico para ligar en cada puerto con una chica. Que incluso había llegado a tatuarse el nombre de alguna de ella para demostrarle su "hipotético" amor. Y que luego todas esas historias servían de entretenimiento y diversión para sus compañeros durante la travesía.
Ella se quedó muda, destrozada, y jamás pudo superarlo ni olvidarse de él.
Carmen
Esta historia empieza en el puerto de Cambados en una taberna regentada por Catalina, una hermosa mujer de pelo negro y ojos verdes. Una tarde de un día cualquiera de febrero, apareció un marinero corpulento, rubio, de ojos claros, con las facciones muy marcadas por el mar, pero no dejaba de ser muy atractivo, llamado " El Inglés”. Sus miradas se cruzaron e intercambiaron apenas unas palabras.
Desde ese momento se produjo una intensa y apasionada historia de amor. Tan solo  había pasado dos meses de esta relación cuando el marinero le dice a su amada  que tiene que partir en un largo viaje, pero le prometió que una vez que volviera,  no se volvería a ir para estar junto a ella para siempre.
Catalina cada día iba a su taberna a esperar la llegada de su amado. Pero  un día se levantó especialmente nerviosa y no sabía  el porqué. Estaba llegando la noche de ese maldito día, cuando llegó un marinero, contando que el barco  en el que estaba enrolado  su amado había naufragado.
Catalina,  continuaba yendo a la taberna diariamente, por si el marinero aparecía, pero esta situación duro muy poco ya que Catalina murió  porque su corazón estaba TATUADO DE AMOR.
Hay entre nosotros un mar de lágrimas con rugientes olas y no puedo llegar hasta ti.

Mari


Marta esperaba como todos los años la llegada del verano. Era la única posibilidad de salir de la rutina, del aburrimiento que suponía para ella vivir en un pequeño pueblo costero donde siempre veía las mismas caras. En verano el pueblo se llenaba de turistas que llegaban en sus barcos y atracaban en el pequeño puerto deportivo que allí había. Marta trabajaba en la tienda de souvenirs del puerto que solamente abría en verano. Allí era donde ella solía enamorarse de algunos de los turistas que por allí pasaban y con los que durante algunos días vivía su pequeño romance y entre besos y abrazos soñaba que él sería el que la sacaría de ese pueblo donde solo volverían en verano.
Pero ese verano tenía el presentimiento que sería diferente, que terminaría conociendo al que sería su príncipe azul. Cuando esa mañana abrió la tienda no se lo podía creer. Ante ella estaba el chico más guapo que había viso en su vida. Era alto rubio, ojos verdes  y tenía una sonrisa maravillosa. Compró un mechero, le preguntó a Marta su nombre y algunas cuestiones relacionadas con el pueblo.
Él le dijo que se llamaba Paolo, era italiano y estaba recorriendo con su pequeño barco las costas españolas. La invitó a tomar una copa cuando ella terminara en la tienda. Vino a recogerla al terminar ella el trabajo y charlaron animadamente. Así fueron sucediéndose los días y Marta acabó enamorándose perdidamente de Paolo. Lo que más le llamaba la atención a Marta en  esas noches de pasión era su tatuaje en su brazo derecho en forma de corazón pero sin nombre y al preguntarle ella el motivo de ese corazón  anónimo, el le decía que no había aparecido la persona adecuada,  hasta ahora, para poner dentro del corazón su nombre. El día anterior a su marcha él le propuso que le acompañara en su recorrido por los pueblos costeros. Ella, entusiasmada, le dijo que sí pensando que era la única posibilidad de salir de ese tedioso pueblo. Hizo las maletas ilusionada y sin despedirse de nadie, se fue camino del puerto y al llegar ni estaba Paolo ni su barco. Bueno pensó ella para consolarse: El año que viene seguro que aparecerá ese rubio que tanto espero. 
Mª Ángeles



En verano el mes de Agosto nos vamos de viaje siempre en la misma fecha. Embarcamos para cruzar la frontera entre España y Marruecos. Entrando al puerto de Algeciras, embarcamos. Dentro del barco esperamos la salida del barco. A lo lejos vimos un barco que estaba entrando al puerto. Nos llamó la atención porque tenía muchos colores y encima del barco se veía un hombre muy alto y fuerte que tenia el pelo largo y rubio como el color de la cerveza. Como hacía mucho calor no llevaba la camisa puesta y tenía el cuerpo lleno de tatuajes. Le dije a mi marido:
  • - Mira ese hombre... como es.

    • Mi marido me dijo que era un barco inglés. Este barco salió el primero y embarcaron un camión que estaba lleno de caballos. Mi marido me comentó que esta gente se dedica a domar caballos y fue en ese momento cuando salió nuestro barco rumbo a Marruecos.



    Souad

martes, 15 de febrero de 2011

Haikus

Un haiku es una de las formas más bellas para escribir poemas de la literatura japonesa. Consiste en escribir un poema de unas diecisiete sílabas, distribuidas en tres versos de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente. En principio los haikus describen un instante especial relacionado con la naturaleza, aunque la temática actualmente ha evolucionado y puede ser muy variada. Pero lo que caracteriza realmente al haikú es su contenido. Un haiku trata de describir de forma brevísima una escena vista o imaginada.
"Haiku es simplemente lo que está suciendo en este lugar, es este momento" (Basho)

Como imagináis, este ejercicio consiste en escribir, al menos, un par de haikus.

¡Ojo con el número de sílabas!

Aquí os dejo un par de ejemplos de mi cosecha para que no me critiquéis:

Otoño dulce,
tu nostalgia húmeda
calma mi alma.

Mujeres libres
dibujan  con sonrisas
soles eternos

Rita

Almas gemelas
disfrutando la vida
mirando al mar


Hojas doradas
crujen bajo mis pies
brisa otoñal


Carmen

Noches oscuras
tristes y nostálgicas
cubren mi vida.


Mares profundos 
océanos hermosos
rodean mi ser.


Mari



Sueños intenso
la noche acompaña
el día desvela

Sonrisa dulce
felicidad completa
alegre niñez

Mª Ángeles


Vidas vacías
un futuro incierto
joven perdido

Hijos de Alá
revolución y dolor
libertad justa

Salmos de amor
hambruna, sed y muerte
necia mentira

José Antonio

Un sonido de río
cantos de pájaros
la brisa vuela.

Los peces saltan
el sol brillante
va de levante.

Botella y botella
en la papelera
cuidar la naturaleza.

Souad

Niños jugando
mirando al mar
olas inquietas

Lluvia de otoño
cae sobre ti
hojas cayendo

Amar y soñar
reír y sentir
el alma oscura

Antonia

Se ve granizar
por los claros cristales
en la mañana

En medio del bosque
recobra la vida
una hermosa flor

Paqui

viernes, 11 de febrero de 2011

Abecegramas

Escribiremos un relato hiperbreve de manera que las iniciales de las palabras sigan el orden de las letras del abecedeario. No será necesario empezar por la “A”, podemos empezar por la letra que más nos guste o convenga pero siempre siguiendo el orden del abecedario. Es decir si empezamos por la “P” nuestra última palabra deberá empezar por la “O”. Por supuesto podéis utilizar los signos de puntuación que os ayuden a dar sentido a vuestro microrelato
¡No podemos saltarnos ninguna letra!

Ejemplo: Atención, buscamos cuentos de enredos fantásticos...

Ángela bailaba con David. Estaban felices, guapos. Hacían increíble jaleo. Llevaban medias negras obsoletas. Precavidos quisieron rodar, saltar, trepar,volar y zapatear.....

Mª Ángeles

Ana bailaba chachacha, durante esa fiesta graciosa, hicieron imaginar juegos. Karla la llamaba mema no os paréis quiero risas, sorpresas también un wisqui, xasofon y zambombas.

Antonia

Anita , bebía café de Escocia, fabuloso, genial, hermoso, idóneo, jugoso. Koku le llaman, más no Ñoku ,o sea para quién respete su tendencia única , vanguardista , wau , xerófilo y zarrapastroso es GENIAL.

Paqui

Javier Kraus lucía monturas nuevas ¡ñoñerias! opinaba Pedro que repetía siempre: tú únicamente vacilas, westfaliano, xenófobo y zoquete. ¿Ahora buscas convencer? decía enfadado Francisco, guardándose humeantes injurias.

José Antonio

Alocado beso cariñoso del chorbo enamorado, ¿fácilmente ganado? hoy incluso jugoso. kamikaze, leal, mirada nerviosa, ñoña. Oscar pensaba que resultaba siempre tierno, único,vital y zorrastrón. 
Carmen

domingo, 6 de febrero de 2011

Compradora compulsiva

Nuestra próxima actividad consiste en escribir un relato corto en el que el personaje principal es una mujer, compradora compulsiva de ropa en mercadillos. Ella se siente poseída por las personalidades de los antiguos dueños de la ropa usada que compra por muy poco dinero.

Actividad de httpp://lapiedraenelestanque.blogspot.com





 Era una mujer de unos 50 años, bien parecida, culta y con una obsesión desmedida por las compras de ropas usadas. En su ciudad había un mercadillo muy importante pero de ropa nueva, así que ni corta ni perezosa se desplazaba a mercadillos de otras ciudades e incluso de otros países. Se conocía los mejores mercadillos de segunda mano de muchas ciudades europeas, pero sus preferidos eran los de Londres. Ella disfrutaba pensado en revolver entre tantas perchas buscando esa prenda que tanto había soñado y se imaginaba a que mujer tan interesante podía haber pertenecido. Al comprar la prenda era la persona más feliz del mundo, y al lucirla se sentía renovada, como si algún rasgo de su anterior dueña se apoderase de ella. Sus amigas no entendían que se gastase tanto dinero en el viaje para comprar ropa "vieja", por ese dinero podía comprar una prenda nueva y de marca. Ella pasaba de sus comentarios, y ya soñaba en su próxima visita al mercadillo, y cómo se iba a entretener en comprar muchas cosas (ya no sabía donde iba a guardarlas, hasta la bañera la había convertido en armario), su vida estaba basada en esas compras, calmaba su ansiedad comprando y comprando.... ella sabía que algo no funcionaba bien, y aconsejada por una buena amiga, acudió a una persona especializada en el tema para pedirle ayuda .... pero terminaron marchándose de compras a Londres juntas.

Mª Carmen

En aquel momento Encarnación se detuvo frente a aquel hombre que gritaba: ¡todo a tres euros! ¡las faldas de Carmen Lomana! ¡las camisas de Rita Cervera!.
De repente ese hombre, alto, regordete y calvo, la mira y le dice:
Venga niña comprate algo, ¿no te gusta la falda? Venga que tú tienes el tipito de "la Lomana”, chiquilla.
Encarnación mira la falda y piensa que le gusta, y de repente se encuentra fantaseando que es como "Lomana" y que está rodeada de gente que le pregunta sobre su vida y le piden autógrafos. Ve los flashes de las cámaras estallando delante de ella y escucha que la llaman ¡Lomana, Lomana!.
- ¡Niña, niña! le decía el hombre, ¿qué, te la llevas?
Encarnación salió de su sueño con un sobresalto.
- ¡Sí, sí, me la llevo!
Pagó sus tres euros y se marchó pensando que esa falda podría tal vez cambiar un poco su vida.

José Antonio



Marta se despertó nerviosa ese sábado,pues se había prometido a sí misma no visitar hoy el mercadillo de su pueblo. Ya tuvo la semana pasada una gran bronca con su madre que la tachaba de tonta por creerse que la ropa que se compraba había pertenecido a gente famosa. Cuando fue a ducharse se miró en el espejo y se vio con el pijama de raso que el sábado anterior le había comprado a Lola, la gitana que le dijo "llévatelo, que era de la top model rubia que se va a casar con el futbolista del Real Madrid". Entonces Marta se puso a pensar en las noches de pasión que ese pijama había vivido y no dudó en llevárselo.
Después de ducharse se tomó un café y decidió que tenía que visitar el puesto de Lola. No podía dejar pasar la oportunidad de recorrer ese puesto de ropa .Cuando llegó al mercadillo era mediodía y estaba lleno de gente. Llegó al puesto de Lola y esta la llamó:¡Ven niña,que tengo una chaqueta preciosa"
Marta la miró, se la probó y le encantó.
- ¿Cuánto vale Lola?¿30€? Es carísimo.
Pero Lola terminó convenciéndola, diciéndole que era de una artista de cine. Al llegar a su casa y verla su madre con una bolsa, volvieron a tener una pelea. Marta subió a su habitación,colgó la chaqueta en el armario y de su bolsillo se cayó un papel y lo abrió: Era una nota que ponía "Te quiero Pe" y lo firmaba Javier. ¡Era la chaqueta de Penelope Cruz! y Marta rompió a reír.

Mª Ángeles

En vacaciones fui de viaje a Francia a visitar a mi hermana que vive en el campo. Cuando nosotros llevábamos unos cuantos días, mi hermana nos llevó a visitar un mercadillo que lo ponen todos los domingos. Vendían de todo y me llamó la atención una señora muy bien vestida, comprando ropa de segunda mano. Mi hermana la saludó y le pregunté:-
Esta señora ¿quien es?
Mi hermana me dice que cree que es una artista porque de chica hacia teatro, pero no le fue bien y no le sirvió para nada. Pero sigue imaginándose que ha llegado a ser famosa comprando ropa de segunda mano de artistas. Le comenté a mi hermana:
- Que cosa mas rara...

Souad

¡Ay Dios! siento mono del olor de los puestos, de los gritos de los vendedores ambulantes y de las 3 o 4 horas en las que desconecto de todo y de TODOS.
Veréis, a mí me encanta comprar ropa usada en los mercadillos y me da cierto morbo pensar en que personas se habrán puesto esta ropa antes que yo, pero por circunstancias familiares (males) hace ya tres semanas que no puedo ir ni al miercolillo (La Linea), ni al dominguillo (San Roque) ni al de Sabinillas, que son mi campo de acción. En fin, como os digo, puede sonar un poco cutre el decir que compro ropa usada , pero suelo pensar que este vestido que me he comprado, antes que yo lo ha llevado alguna ricachona de Sotogrande o que el bolso de mimbre que tanto llamó la atención de mis dos cuñadas (hermanas de mi marido) eran de alguna tienda de Puerto Banús. Y encima no os podéis imaginar lo que me ahorro desde que uso este sistema. Así que ya nos veremos por algunos de los muchísimos mercadillos que nos rodean.

PAqui

Como cada domingo Margaret se arreglaba y se marcha al  mercadillo de las afueras de Londres.
Era su favorito. Le encantaba comprar ropa usada.
Una mañana encontró un diseño de una marca muy conocida, lo quería a toda costa, pues había visto 
en una revista de moda que lo llevaba una condesa muy conocida.
Preguntó que valía, pero la señora del puesto le dijo que estaba reservado para una cliente.
Margaret se enfureció mucho y le dijo "pues estoy dispuesta a pagarle el triple"
Pero la señora del puesto le dijo que era imposible, pero Margaret no se dio por vencida e insistió, insistió y le dijo:
- Pues te doy diez veces más.
Al final lo consiguió, siguió comprando varias cosas innecesarias.Volvió a casa y encontró la revista con el vestido que había comprad. Se dio cuenta que no era el vestido que ella había comprado. No se le parecía ni por asomo.Pero no le importó, pensó bueno volveré a ir el domingo que viene.

Antonia


Era un domingo especial, ya que Noelia iría al rastro de su ciudad a buscar el vestido que le había encargado al vendedor del puesto de ropa usada. Él le había dicho que iba a traer un traje que había pertenecido a una gran señora de negocios. La necesidad de comprar esta prenda era para sentirse más segura en su andadura como pequeña empresaria. Ella cada vez que tenia alguna cita o gestión importante, acudía a este tipo de puestos para comprar alguna prenda que hubiera pertenecido a otra persona para sentirse más segura. En su interior sabía que esta actitud, podría convertirse en un problema: convertirse en una compradora compulsiva. 

Mari



viernes, 28 de enero de 2011

Metamorfosis

La actividad para este fin de semana será elegir un objeto y describir los cambios o transformaciones que puede sufrir, igual que el diario del texto de Cortázar, hasta que al final, su uso sea totalmente distinto al habitual.
"Un señor toma el tranvía después de comprar el diario y ponérselo bajo el brazo. Media hora más tarde desciende con el mismo diario bajo el mismo brazo. Pero ya no es el mismo diario, ahora es un montón de hojas impresas que el señor abandona en un banco de  la plaza.
Apenas queda solo en el banco, el montón de hojas impresas se convierte otra vez en un diario, hasta que un muchacho lo ve, lo lee y lo deja convertido en un montón de hojas impresas. Apenas queda solo en el banco, el montón de hojas impresas se convierte otra vez en un diario, hasta que una anciana lo encuentra, lo lee y lo deja convertido en un montón de hojas impresas. Luego se lo lleva a su casa y en el camino lo usa para empaquetar medio kilo de acelgas, que es para lo que sirven los diarios después de estas excitantes metamorfosis."
"El diario a diario", Julio Cortázar
Podéis consultar este enlace para ver algún ejemplo: Almadraba Literaria


Un día mi abuelo me contó que de niño, cuando cumplió 8 años, su padre le hizo unas alpargatas con la suela de esparto; Se las puso y no se las quitaba ni cuando llovía.
Con el paso del tiempo la tela que cubría el pié se partió y su padre usó las suelas de esparto para tocar la garrafa en navidad, se hacia música golpeando la boca de la garrafa con la suela de esparto de la alpargata, pero de tanto golpear la boca de la garrafa con la suela de esparto de la alpargata se partió en dos y entonces su madre usó la parte del talón de la suela de esparto de la alpargata para reposavasos y la parte delantera de la suela de esparto de la alpargata para salvamanteles y colocar los cuencos que se usaban como platos.
José Antonio

En un restaurante donde la verdura es comprada a granel, casi siempre suele haber piezas un poco más grandes de lo normal que vienen de regalo. En estas circunstancias, la hija del dueño vio una gran calabaza que le vendría muy bien para hacer una lámpara para la fiesta de Halloween. Ya tenemos que la calabaza primero fue un alimento comestible y después un objeto decorativo, pero esto no fue todo ya que cuando Halloween  terminó, su madre cogió la calabaza y la utilizó como maceta, plantando unas maravillosas margaritas. En fin, hay objetos que pueden estar creados para una misión y después servir para otras muchas.
Paqui

LA METAMORFOSIS DEL HUEVO
Os voy a hablar de algo muy conocido por todos: el huevo. Ya sabéis, algo muy frágil, quien no ha dicho alguna vez al que lleva la bolsa con los huevos: ¡Ten "cuidao" no vayas a hacer la tortilla antes de tiempo! Pensemos por un momento en el aspecto de ese huevo que llega a casa: ovalado, de tacto suave, color (dependiendo de la gallina blanco o color "carne" como decíamos de pequeños) y Dios Santo lo que podemos hacer con él. Si lo metemos en agua hirviendo pocos minutos tendremos "el huevo pasado por agua" que con unas migajas de pan y sal está riquísimo. Si lo dejas en el agua hirviendo más tiempo tenemos "el huevo duro" que lo puedes usar para una ensalada a trocitos, para rellenarlo de lo que te guste con una salsa, para echarlo en la sopa del puchero, o para comértelo simplemente cocido. Si en una sartén pones aceite de oliva y lo pones en el fuego, echas el huevo y tendrás el "huevo frito", le puedes hacer un encajito y queda bueno y bonito. Si no quieres engordar lo pones en la plancha y también te lo comes aunque no está tan bueno, por lo menos para mi gusto. Si lo bates con un poco de sal te puedes hacer una preciosa tortilla a la francesa (tengo que investigar porque debe su nombre al país galo), y nuestro plato estrella: la tortilla de patatas también cuenta con ellos como ingredientes insustituibles. Si te gusta revolver, los puedes usar para hacer un revuelto con setas, patatas, verduritas, y lo que tengas a mano en la nevera. Pero la mayor metamorfosis del huevo, es que si lo dejas en el gallinero para que le den calorcita unos días ¡tachán! SALE UN POLLITO. No me digáis que la cosa no manda huevos ¿eh? Claro está que si vaciamos el contenido del huevo con cuidado haciéndole dos agujeros y soplando, podemos usar el cascarón como un huevo decorativo pintándolo o usando los cascarones para hacer las cabezas de las piezas del belén, en fin todo aquello que nuestra imaginación nos permita.
Carmen


Mi jersey nuevo

El otro día me levanté un poco deprimida, me arreglé un poco y me fui a dar un paseo. Al pasar por una tienda vi en el escaparate un jersey que me encantó. Entré en la tienda y pregunté por el precio. No era caro, así que me lo probé y me gustó tanto que salí a la calle con él puesto. Me encontré a una amiga y me invitó a tomar un café,con tan mala suerte que el camarero al ir a servirnos tropezó y ¡HORROR!,se le cayó el café en mi jersey. Al llegar a casa, lo metí en la lavadora ¿Que he hecho? No le di a "lavar en frio". Bueno, el jersey le servirá a mi hija
  • - Cristina ¿te gusta el jersey que te he comprado? ¿Si?Pues mañana te lo pones para ir al Instituto.

Al día siguiente al llegar mi hija del Instituto se le había reventado un rotulador en el jersey. Mala suerte. Lavé el jersey, lo corté e hice unas fundas para la escoba. ¡Que mopas tan chulas!. Cada vez que barro mi casa me acuerdo de ese jersey tan bonito que me compré.

Mªª Ángeles

Esta historia está basada en un hecho real. Cuando era una niña me gustaba mucho presumir. Siempre me fijaba en las cosas que llamaban la atención. Mi abuela tenía mucho oro y yo le decía:
Abuela ¡Qué bonito el oro que tienes!
Me contesto:
- Cuando seas más mayorcita, te dejaré estos pendientes para ti.
Pero no pasó mucho tiempo y se murió. Yo todavía era pequeña, pero mi abuela cumplió con su palabra y le dejó los pendientes a mi madre, diciéndole que me los diera cuando fuese más mayor. Pasó el tiempo y un día mi madre fue a una boda y se los puso. Cuando volvió a casa solo tenia un pendiente. Empezó a buscar por todos lados y no encontraba nada. Volvió otra vez a la boda y cuando entró por la puerta se encontró con la madre de la novia y le dijo:
- ¿Qué te ha pasado?
- He perdido los pendientes, que eran de mi madre y se los había dejado a mi hija.
- Pues tienes mucha suerte por que la limpiadora lo acababa de encontrar y no sabíamos de quien era. Has llegado en buen momento.
Mi madre le dio un abrazo con mucha alegría y vino de vuelta a casa. Al cabo del tiempo yo crecí y mi madre me dio los pendientes que me prometió mi abuela. Desde aquel tiempo hasta ahora, los llevo puesto.

Souad